Tras unos días observando, hemos llegado a la conclusión que nuestras legumbres necesitan agua y Sol para crecer. Cada día, hemos anotado en nuestro calendario y en el día que correspondía, cómo se veían y cuál fue su sorpresa cuando a los pocos días la vida se abrió paso y comenzaron a salir unos rabitos verdes que han ido creciendo hasta convertirse en unas plantas.
¡Hemos sido unos auténticos científicos!
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