En nuestro proceso de adaptarnos a las rutinas de clase y a los nuevos espacios, nos encontramos con el patio, donde tenemos que aprender a divertirnos jugando con otros niños y niñas y no hay mejor ejemplo que nuestros NUEVOS AMIGOS, se trata de chicos y chicas que están estudiando 6º de Primaria y coincidimos un breve tiempo del recreo. Poco a poco se fueron acercando hasta donde nosotros jugábamos y pude apreciar cómo les beneficiaba a ambos grupos. Los pequeños veían en los mayores un modelo a imitar y los mayores podían sentirse "maestros por un día" enseñándoles a hacer castillos de arena, tartas de cumpleaños, dialogando y estableciendo nuevas relaciones sociales.
Como recompensa les dejo acompañarnos hasta clase y una vez allí comienza el momento de relajación con nuestra ración de caricias, que al ser más manos... tocamos a más.
Poder disfrutar de ver sus caritas (las de pequeños y mayores) es un momento tan mágico y especial que tenía que compartirlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario